Una vez llegaron las 4 de la tarde algunos equipos habían
acabado sus tareas, otros no, Rosa Calmer, era una chica del equipo blanco, 15
años, rubita, muy blanquita de piel, tímida y con unos ojos que cambiaban entre
miel y verde dependiendo del tiempo que hiciese. Tenía unos rizos que le
llegaban casi por la cintura y la típica cara de “esta niña es ejemplar”.
Guardó una de las listas que habían mandado echar al caldero junto con la leña
que cortaba el grupo rojo, pero se quedó con una que le llamó especialmente la
atención, aunque como no había echo ningún amigo no sabía a quién recurrir.
Entró a la cabaña número 4 y vio a 5 chicas de las 6 que compartían con ella.
Estaban todas exaltadas… ¡se habían llevado sus pertenencias del cuarto! Rosa se
asustó y se dirigió a preguntarle a otra que estaba hablando con otra chica
pelirroja que parecía ser la más espabiladilla de la cabaña.
- ¿Qué
ha pasado? – dijo mirando claramente a Lucía
- No
lo sabemos, solo sabemos que se lo han llevado todo… ni como ni nada, aunque
supongo que mientras hacíamos las tareas. A nosotras que nos ha tocado quitar
el moho de los tejados sentimos algo pero no sabíamos qué hacían…
- Vaya…
- dijo con voz tímida y la mirada perdida hacia su cama en la que había dejado
su mochila aparcada y solo quedaba su segunda muda/uniforme horrible del
campamento.
- Me
llamo Lucía, y esta es mi amiga Tania.-dijo tendiéndole la mano y su amistad.
- Yo
soy Rosa
Mientras tanto se oyó una voz, una voz desde fuera, parecía
de otra mujer mayor, pero esta tenía un acento un tanto mas extraño, no
pronunciaba bien las R pero no parecía el >gjre< de un francés. Parecía
que anunciaba la hora de comer.
- ¡MENOS
MAL! A las 4 de la tarde! – anunció Tania en voz alta y prosiguió- Luego pienso
aclarar este malentendido de maletas. ¿vamos Lu?
- ¿Te
vienes Rosa? –ofreció Lucia
- Claro…
Gracias
La comida no estaba mal, pero se notaba la falta de
práctica, las patatas fritas salieron blandas y con formas demasiado
irregulares y los filetes empanados crudos por dentro.
Al salir del comedor todos los chicos se dirigían al mismo
lugar, el despacho de la directora.
-¡SILENCIO!, Vuestras cosas os serán devueltas el día de salida del campamento,
Pensamos que nada os hará falta, la ropa os la hemos dado y los aparatos
electrónicos aquí están prohibidos terminantemente. No hay mas que hablar.- La
bruja de pelo blanco cerró de un portazo sin dar más explicaciones y ellos ante
la puerta pensando qué podía estar pasando por la mente de esa mujer perversa.
-Creo que … quizás podríamos investigar que está pasando con esa mujer y este
campamento… - sonó una vocecilla tímida entre la multitud
Era Rosa, Lucía la miró extrañada y con cara de preguntas,
esa chica tenía algo, y todos se habían dado cuenta.
- ¿Tienes
algo Rosa? – Preguntó
- Sí…
a nuestro grupo nos toco ordenar y tirar unos papeles que habían en el desván
pertenecientes a diferentes alumnos que habían estado en este campamento. Hay
siempre una foto de antes y una de después del campamento, algunas están
tachadas y tienen escrituras, el único problema es que están escritas en
Alemán…
- Yo
se algo de alemán… -Carraspeó Tobal, si me lo dejáis puedo descifrarlo…
- ¿¡QUE
ESTARG PASANDO AQUÍ!? – Sonó una voz horrenda al fondo
Era la misma voz de la mujer que sonó anunciando la hora de
comer
- Nada!
- Contestó Paul con su aire de chulerío característico – esperábamos que nos
explicasen el porqué del intrusismo que ha habido en nuestras cabañas y el
secuestro de nuestras cosas pero parece que nadie nos quiere dar una respuesta.
- ¡EXACTO,
FUERGA DE AQUÍ! – vociferó casi escupiendo
En el patio decidieron que quizás era mejor hablar de esto
cuando nadie les pudiese oír así que llegaron al acuerdo que le darían a Tobal
lo que Rosa había conseguido y en las cabañas pensar soluciones de qué hacer,
las apuntaran en un papel y las fueran pasando hasta reunirse a la hora de
comer y pensar la más acertada.
Todas las cabañas pensaban soluciones, Tobal asustado porque
lo que estaba traduciendo no le inspiraba ninguna confianza, todavía no cerraba
bien del todo pero lo que estaba viendo no le gustaba. Todos llegaban a la
misma solución… ESCAPAR DE AHÍ, pero no podían, las maneras eran muy
complicadas, siempre estaban vigilados y no habían rincones por los que huir…
Lucía se agobió y decidió salir a tomar el aire.
- ¿¡A
DÓNDE TE CREES QUE VAS?! ¡NO NOS DEJAN SALIR!- gritó Tania
- Me
da igual, estoy agobiada, es más, dudo que haya alguien despierto ahora, voy al
río
- ¡Yo
te lo advertí Lu! – se oyó una voz casi lejana ya
Estaba oscuro, hacía incluso frío, pero a ella no le
importó, solo pensaba en irse de allí, y no podía, eso la agobiaba, de cerca se
escuchaba ya el susurro de los árboles con el agua del río, y vio una sombra
sentada en la orilla que la asustó un poco, aunque no tenía pinta de ser
ninguno de los profesores, así que se acercó más, hasta pudo distinguir que era
Hugo, y le escuchó sollozar, así que se apresuró a acercarse a él.
- ¿Hugo?
– dijo algo indecisa
- Emm..
hola aam eres tu Lucía! – dijo llevándose apresuradamente las mangas a la cara.
- ¿Qué
te pasa..?
- Pues
nada ¿y a ti?
- ¿Cómo
que nada? ¡No he visto a nadie llorar así desde que a mi hermano se le murió el
hámster! – dijo para intentar tranquilizar la situación – estaban muy unidos
Hugo esbozo una sonrisita, pero no tardaron en
convertirse en lagrimas de nuevo, entonces le abrazó, Lucía se sintió llena,
pensó que quizás no debería sentir esa alegría dentro ya que esta persona se
notaba que estaba destrozada, por eso se sintió egoísta y cruel, pero no podía
dejar de pensar en que le encantaba estar rodeada de sus brazos…
- La
directora vino a mi cabaña… bueno mas bien la cosa comenzó hace como dos meses,
mi madre se puso muy enferma y trataron por todos los medios operaciones
pruebas, la consiguieron estabilizar un poco pero nada… hace dos semanas dijeron
que la única manera era que le hicieran las pruebas en el extranjero, por eso
estoy en este campamento…
Lucía le observaba con atención mientras él hablaba, aunque
no podía perder de vista esos ojos azules grisaceos que bajo la luz de la luna
parecían blancos…
- Entonces cuando yo me fui mi padre y mi madre se fueron…
hoy la directora, hace como media hora me ha dicho que murió durante el viaje…
y… - no pudo terminar, Lucía le abrazó y se tumbaron juntos en la orilla del
río, no sabemos quién se durmió primero, pero ahí horas y horas hasta que los
dos se quedaron dormidos.
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