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lunes, 17 de septiembre de 2012

Capitulo IV: Reunidos


Una vez llegaron las 4 de la tarde algunos equipos habían acabado sus tareas, otros no, Rosa Calmer, era una chica del equipo blanco, 15 años, rubita, muy blanquita de piel, tímida y con unos ojos que cambiaban entre miel y verde dependiendo del tiempo que hiciese. Tenía unos rizos que le llegaban casi por la cintura y la típica cara de “esta niña es ejemplar”. Guardó una de las listas que habían mandado echar al caldero junto con la leña que cortaba el grupo rojo, pero se quedó con una que le llamó especialmente la atención, aunque como no había echo ningún amigo no sabía a quién recurrir. Entró a la cabaña número 4 y vio a 5 chicas de las 6 que compartían con ella. Estaban todas exaltadas… ¡se habían llevado sus pertenencias del cuarto! Rosa se asustó y se dirigió a preguntarle a otra que estaba hablando con otra chica pelirroja que parecía ser la más espabiladilla de la cabaña.
-          ¿Qué ha pasado? – dijo mirando claramente a Lucía
-          No lo sabemos, solo sabemos que se lo han llevado todo… ni como ni nada, aunque supongo que mientras hacíamos las tareas. A nosotras que nos ha tocado quitar el moho de los tejados sentimos algo pero no sabíamos qué hacían…
-          Vaya… - dijo con voz tímida y la mirada perdida hacia su cama en la que había dejado su mochila aparcada y solo quedaba su segunda muda/uniforme horrible del campamento.
-          Me llamo Lucía, y esta es mi amiga Tania.-dijo tendiéndole la mano y su amistad.
-          Yo soy Rosa
Mientras tanto se oyó una voz, una voz desde fuera, parecía de otra mujer mayor, pero esta tenía un acento un tanto mas extraño, no pronunciaba bien las R pero no parecía el >gjre< de un francés. Parecía que anunciaba la hora de comer.
-          ¡MENOS MAL! A las 4 de la tarde! – anunció Tania en voz alta y prosiguió- Luego pienso aclarar este malentendido de maletas. ¿vamos Lu?
-          ¿Te vienes Rosa? –ofreció Lucia
-          Claro… Gracias
La comida no estaba mal, pero se notaba la falta de práctica, las patatas fritas salieron blandas y con formas demasiado irregulares y los filetes empanados crudos por dentro.
Al salir del comedor todos los chicos se dirigían al mismo lugar, el despacho de la directora.
            -¡SILENCIO!, Vuestras cosas os serán devueltas el día de salida del campamento, Pensamos que nada os hará falta, la ropa os la hemos dado y los aparatos electrónicos aquí están prohibidos terminantemente. No hay mas que hablar.- La bruja de pelo blanco cerró de un portazo sin dar más explicaciones y ellos ante la puerta pensando qué podía estar pasando por la mente de esa mujer perversa.
            -Creo que … quizás podríamos investigar que está pasando con esa mujer y este campamento… - sonó una vocecilla tímida entre la multitud
Era Rosa, Lucía la miró extrañada y con cara de preguntas, esa chica tenía algo, y todos se habían dado cuenta.
-          ¿Tienes algo Rosa? – Preguntó
-          Sí… a nuestro grupo nos toco ordenar y tirar unos papeles que habían en el desván pertenecientes a diferentes alumnos que habían estado en este campamento. Hay siempre una foto de antes y una de después del campamento, algunas están tachadas y tienen escrituras, el único problema es que están escritas en Alemán…
-          Yo se algo de alemán… -Carraspeó Tobal, si me lo dejáis puedo descifrarlo…
-          ¿¡QUE ESTARG PASANDO AQUÍ!? – Sonó una voz horrenda al fondo
Era la misma voz de la mujer que sonó anunciando la hora de comer
-          Nada! - Contestó Paul con su aire de chulerío característico – esperábamos que nos explicasen el porqué del intrusismo que ha habido en nuestras cabañas y el secuestro de nuestras cosas pero parece que nadie nos quiere dar una respuesta.
-          ¡EXACTO, FUERGA DE AQUÍ! – vociferó casi escupiendo
En el patio decidieron que quizás era mejor hablar de esto cuando nadie les pudiese oír así que llegaron al acuerdo que le darían a Tobal lo que Rosa había conseguido y en las cabañas pensar soluciones de qué hacer, las apuntaran en un papel y las fueran pasando hasta reunirse a la hora de comer y pensar la más acertada.
Todas las cabañas pensaban soluciones, Tobal asustado porque lo que estaba traduciendo no le inspiraba ninguna confianza, todavía no cerraba bien del todo pero lo que estaba viendo no le gustaba. Todos llegaban a la misma solución… ESCAPAR DE AHÍ, pero no podían, las maneras eran muy complicadas, siempre estaban vigilados y no habían rincones por los que huir… Lucía se agobió y decidió salir a tomar el aire.
-          ¿¡A DÓNDE TE CREES QUE VAS?! ¡NO NOS DEJAN SALIR!- gritó Tania
-          Me da igual, estoy agobiada, es más, dudo que haya alguien despierto ahora, voy al río
-          ¡Yo te lo advertí Lu! – se oyó una voz casi lejana ya
Estaba oscuro, hacía incluso frío, pero a ella no le importó, solo pensaba en irse de allí, y no podía, eso la agobiaba, de cerca se escuchaba ya el susurro de los árboles con el agua del río, y vio una sombra sentada en la orilla que la asustó un poco, aunque no tenía pinta de ser ninguno de los profesores, así que se acercó más, hasta pudo distinguir que era Hugo, y le escuchó sollozar, así que se apresuró a acercarse a él.
-          ¿Hugo? – dijo algo indecisa
-          Emm.. hola aam eres tu Lucía! – dijo llevándose apresuradamente las mangas a la cara.
-          ¿Qué te pasa..?
-          Pues nada ¿y a ti?
-          ¿Cómo que nada? ¡No he visto a nadie llorar así desde que a mi hermano se le murió el hámster! – dijo para intentar tranquilizar la situación – estaban muy unidos
 Hugo esbozo una sonrisita, pero no tardaron en convertirse en lagrimas de nuevo, entonces le abrazó, Lucía se sintió llena, pensó que quizás no debería sentir esa alegría dentro ya que esta persona se notaba que estaba destrozada, por eso se sintió egoísta y cruel, pero no podía dejar de pensar en que le encantaba estar rodeada de sus brazos…
-          La directora vino a mi cabaña… bueno mas bien la cosa comenzó hace como dos meses, mi madre se puso muy enferma y trataron por todos los medios operaciones pruebas, la consiguieron estabilizar un poco pero nada… hace dos semanas dijeron que la única manera era que le hicieran las pruebas en el extranjero, por eso estoy en este campamento…
Lucía le observaba con atención mientras él hablaba, aunque no podía perder de vista esos ojos azules grisaceos que bajo la luz de la luna parecían blancos…
- Entonces cuando yo me fui mi padre y mi madre se fueron… hoy la directora, hace como media hora me ha dicho que murió durante el viaje… y… - no pudo terminar, Lucía le abrazó y se tumbaron juntos en la orilla del río, no sabemos quién se durmió primero, pero ahí horas y horas hasta que los dos se quedaron dormidos.

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