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lunes, 17 de septiembre de 2012

CAPITULO VI: Vámonos lejos, muy lejos

Tania volvía hacia el campamento, si, era duro despedirse de tu mejor amiga, pero si sabes que va a estar mejor… lo asumes.
Llegó justo a tiempo a la cabaña, entraron a recoger la ropa sucia, para que algún grupo la lavara al día siguiente, y si no estabas para entregarla, no te la lavaban y aunque Tania no hubiese corrido, había lavado los baños, y el traje olía a cloaca.
Cada vez que alguien entregaba un traje una chica decía << Pásalo bien hoy, y cuidado por el río, reúnete con los demás compañeros en la cabaña de los monitores>> La chica que recogía los trajes era joven, tendría unos 30 años o así, era bajita y regordeta, con un largo pelo negro y unas gafitas rojas, era bastante simpática comparada con los demás monitores, les dijo que se llamaba Azuara. Tania nada más entregar el traje fue a recoger a Tobal que por lo que parecía se había hecho muy amigo de Paul y Mikel, estaban haciendo bromas y riéndose, a Tania le gustó la idea porque ella no se iba a separar de Tobal en todo el tiempo que estuvieran allí dentro, y si podía tener a Paul cerca, todo sería mucho más bonito y fácil.
Llegó a donde estaban los tres chicos hablando, un poco fatigada.
- ¿Puedo unirme a la conversación?
- Claro que sí, ¿Has encontrado a Lucía o a Hugo?
- Emm… Si, bueno no
- En que quedamos Tania, sabes que nos puedes contar todo – Respondía Mikel simpático
- Bueno esta bien, os lo contare esta noche, justo después de cenar en el árbol de al lado de mi cabaña.
Fueron los cuatro juntos al lugar de encuentro y se quedaron quietos, mirando y escuchando las cosas que un monitor les decía.
<< No os separéis del grupo, salvo ningún concepto, vamos a ir río arriba, y hay concentraciones de culebras venenosas. Llevareis una mochila con dentro un botellín de agua, siete bocadillos, a excepción del equipo verde que solo tiene cuatro, y una tienda de campaña por grupo y por ultimo lo necesario para tratar picaduras de culebras o murciélagos escudriñados. Dormiréis en lo alto del río, no os aseguramos comodidad y regresaréis por la mañana del día siguiente. Gracias por atenderme ahora nuestra enfermera os enseñara primeros auxilios sobre como tratar las picaduras/mordeduras.>>
Subiendo, Tobal observaba lo bien que le quedaba a Tania el uniforme recogido para no sudar demasiado estaban todos cansados del deporte de la mañana, pero pensaban que bueno, al menos no tenían que limpiarle a la bruja
Tania coqueteaba con Paul y Mikel hablaba con Tobal y un par de chicos para no sentirse aislado Tania buscaba la manera apropiada de decirle a Paul lo de Lucia y Hugo pero la monitora tenía pinta de tener micrófonos hasta en los árboles que subían al lado del río. Paul pasaba de Tania, mientras esta hacía posturitas o cualquier cosa él solo hacia que preocuparse por el mismo, por no despeinarse, por no sudar y por dónde estaba Lucía…
- Pues esta con... Hugo - dijo medio susurrando
- ¿Y qué hace con el cretino ese?
- Shhhhhhhhhhhhhh ¡¡No hables tan alto!!!!
- ¿Vale pero que hacen?
- Se han escapado
-¿COOOOOOOOOOMO?
-SHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH -dijo Tania tapándole la boca como pudo - ¡Cállate cretino!
- ¡A mi no me llames así enana!
- Tú acabas de llamárselo a Hugo
Los dos se miraron con indiferencia pero a Tania acabó de notársele en la mirada lo que le encantaba hacerlo cabrear. A Paul le gustaba eso, y por eso mismo pasó de Tania.
Tania al ver que Paul se fue hacia delante a hablar con otras chicas casi se muere de la rabia, cuando de repente Tobal se acercó por detrás:
- Bú! - le dijo cerca de la oreja
-JOD... - dijo tapándose la boca enseguida. - ¡Qué susto!
- ¿Qué le acabas de contar a Paul? - pregunto con mirada burlona
- Lo que os iba a contar esta noche, - Tania comenzó a contárselo a Tobal en tono despacio, y este no se sobresaltó, solo que después este añadió:
- Creo que Hugo no es de confianza... es muy raro lo que está pasando con la profesora esa diabólica y su amabilidad hacia él.
- No creo que sea de desconfianza, ya averiguaremos el porqué de ese comportamiento - añadió Tania cortando el tema porque de repente la monitora se había vuelto a mirar a los alumnos, con cara de asesina. La monitora miró a todos los alumnos y añadió:
- Por favor silencio
Después de dos largas horas cuesta arriba de senderismo, todos los chicos estaban cansados, algunos más, otros menos... Paul el que más, así que decidió tomarse la libertad de sentarse en el momento que quiso, cuando sonó en ese mismo momento en que apoyo su trasero en el suelo un aullido de dolor.
- ¿Qué te pasa? - gritó la monitora
-  Me ha picado algo - dijo medio llorando
- Una culebra... joder... en el culo... - Dijo la monitora
Todos los alumnos se comenzaron a reír bajito, si, Paul iba a perder su dignidad dejando que la monitora le chupase el culo en público en breves instantes...
Como Tania había prestado atención a la clase de picaduras, vio que lo que Paul tenia en el culo no era un mordisco, ni mucho menos una picadura, era una marca de ortiga, Tania aviso corriendo a la monitora y esta dijo por lo bajo, <<Ya lo sabía niñata estúpida, pero quería proceder en el culo de este chico>>
- ¡Pauuuuul! Te esta engañando - gritaba Tania detrás de la mujer
La mujer la cogió y se la llevó detrás de un árbol
- ¿Como te atreves a contradecirme? - Los ojos de la mujer se encendieron de ira y le metió un bofetón en toda la cara, a Tania le dolió tanto que se puso a llorar, pero nadie la oyó. La mujer siguió pegándole y dándole patadas dejándole magulladuras por todo el cuerpo, mientras todas las chicas prestaban atención a Paul y todos los chicos se reían del hecho de que Paul le gustara a una monitora hasta el punto de que esta engañara a todos los alumnos para chuparle el culo. Hasta que Tania no se cayó al suelo con un gemido, la mujer no paró, la dejó ahí tirada como un trapo sucio.

En el otro extremo del bosque Lucía se levanto con un grito de dolor, le dolía todo el cuerpo. Miró a su alrededor, aun no entendía lo que estaba pasando estaba sola, tumbada en medio del bosque y con ropa... normal. Por detrás sonó algo, como un crujir de ramas, Lucía se incorporo rápidamente asustada, << ¿Tania? >> Preguntó. Pero no obtuvo respuesta. Por el lado contrario apareció alguien, que le saludó con cara sonriente.
- Buenos días, tardes… - dijo solamente
- Buenos días, ¿Qué está pasando?
- Ya hemos llegado, este es el árbol que deja pasar al otro lado y escapar...
- Tania, ¿Donde esta? Le esta pasando algo malo, lo noto.
- Shh... Descansa
Esas palabras salían tan dulces de la boca del chico... Toda la magia se vio interrumpida por el crujido de una rama justo detrás de los dos jóvenes. Hugo investigo la zona, alguien se acercaba, había que esconderse. Hugo cogió a Lucía rápidamente y la metió detrás de unos matorrales, el único problema era que no cabían los dos, el hueco era demasiado pequeño, así que se apoyó encima de ella, sin hacerla daño, Lucía se ruborizo, y el también. Hugo, se aparto un poco para no hacerla sentir incomoda, miró a través del seto y vio un hombre de negro que investigaba la zona. El hombre cogió un walkie-talkie y dijo << No están los chicos en esta zona. >> Al acabar la frase, una voz que no sabemos que decía hizo que el hombre siguiera buscando.
- Me dijo que me olvidarían, me darían por muerta… - Dijo Lucía en un susurro que casi ni Hugo pudo escucharla, Lucía empezó a llorar, se sentía agobiada, Hugo se tiro encima de ella, el hombre se acercaba. El chico empezó a susurrarle al oído.
- Tranquila, estoy aquí contigo, relájate o nos pillará, si nos ve, quédate tirada en el suelo, solo me verá a mi. A ti te han olvidado, pero a mi… – No había acabado de decir las palabras y el hombre apareció por arriba, le tiró del pelo, ya que Hugo lo tenía un poco largo. Emitió un grito de dolor. << Hugo…>> Dijo Lucía muy muy bajito, el chico intento taparla por todos los medios, Lucía se metió debajo de unos arbustos y entonces, cuando Hugo supo que ella estaba a salvo, se levantó.
- ¿Qué hacía escondido?
- Voy al entierro de mi madre
- ¿Quién le ha dado permiso?
- Déjemelo a mi y retírese – Sonó una tercera voz desde el walkie-talkie. El hombre se echó un paso para atrás y le cedió el walkie-talkie a Hugo.
- ¿Quién le ha dado permiso?
- Ya no me importa que me de permiso o no, necesito verla una última vez – La voz de Hugo sonaba fría e impasible
- Está bien, si logra sobrevivir en un mundo solo, totalmente solo, váyase. Adiós.
El hombre le arrancó el walkie-talkie de las manos, se dio la vuelta, y se fue metiéndose por el bosque. Hugo dio un suspiro de alivio y se tiro al suelo de rodillas, comenzó a llorar, el agobio podía con él, Lucía se levantó y corriendo fue a abrazarle
- No te he sido del todo sincero – comentaba entre lágrimas
- Verás mi madre ha muerto, pero no fue tal y como te dije, mira, pertenezco a una familia…dolorosa – Al contarle todo esto, se le quebraba la voz. – Nací un 12 de Agosto, en una casa de esas que están llenas de putas y de droga, nada agraciado la verdad, mi madre aun no sabe quien es mi padre, bueno sabía. Por supuesto era drogadicta murió, pero no por una enfermedad grave, supongo que de sobredosis. – Rompió a llorar, no podía parar, Lucía le estrecho entre sus brazos aun con más fuerza. – Que asco de vida – dijo para terminar su confesión -
- Vámonos lejos Hugo, muy lejos… - Añadió Lucía olvidándosele el presentimiento de su amiga.

Tobal se asomó tras el árbol vió a Tania tumbada en el suelo, con bultos y sangre por la nariz y rasgaduras por los costados, entonces se dio cuenta… Corrió a ayudarla, la levanto todo lo despacio que pudo y la miró a los ojos mientras le limpiaba la sangre de la nariz, esta se echó a llorar en sus brazos.
     -Vámonos Lejos, muy lejos Tobal… - añadió sollozando.

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