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lunes, 17 de septiembre de 2012

Capitulo VII: Respira


Tania y Tobal, con sus mochilas en la espalda fueron hacia el río, Tobal limpió las heridas de Tania delicadamente, se estaba haciendo de noche, ambos tenían hambre, Tania tenía la cara blanca y desencajada, estaba asustada, se iban a escapar, pero no podían dejar a Mikel y a Paul solos, tenían que volver a por ellos, pero Tania estaba muy débil, llevaba el labio partido, un ojo hinchado, una brecha en la ceja y moratones por todo el cuerpo. Le dolía todo. Tobal con cara de preocupación dijo:
-Tania, creo que nos vamos a tener que separar, solo esta noche, te lo prometo, mañana por la mañana volveré, tengo que ir a avisar a Mikel y a Paul y coger un poco de comida, la monitora piensa que estas inconsciente en aquel árbol, si no vuelvo tendrá sospechas de que te he encontrado y para que no nos escapemos irán a por los dos. – Y se marchó dándole un beso en la frente
-Tobal no… - decía Tania en un susurro que Tobal no pudo escuchar porque ya estaba muy lejos de allí y tras estas palabras, Tania se quedó dormida.

Lucía no sabía que decirle a Hugo, tenía la piel de gallina, no se podía ni imaginar en esa situación, no le salían las palabras de la boca por lo que corrió hacia él y le dio un abrazo cargado de energía, Hugo se sintió reconfortado pero sintió como se ruborizaba con el tacto de la piel de Lucía contra la suya, Lucía estaba tan feliz aferrada a ese abrazo que hacia que se olvidara del hambre que tenía, al final se apartó un poco, secó las lagrimas de Hugo con mucho cariño y se levantó hacia la mochila, cogió un par de salchichas frankfurt para cada uno y se sentó al lado de Hugo a comérsela, al acabar, sin tener ni idea de que hora era, se tumbaron uno al lado del otro casi sin tocarse y comenzaron a mirar las estrellas.
-¿Sabes, nunca pensé que estaría en esta situación con nadie? – decía Lucía rompiendo el hielo
-¿En que situación?
-Ya sabes, yo… con un chico como tu… sola en un bosque… - de pronto los dos estallaron en una carcajada,  no sabían muy bien ni porque se reían pero ambos, el uno pensando en la risa del otro, se sentían tan felices, que parecía que nunca se fuera a terminar ese momento, pero se terminó con el paso de una estrella fugaz ante los ojos de ambos, Lucía cerró rápidamente los ojos y pidió que Hugo no se fuera nunca de su lado y Hugo simplemente miró a Lucía pensando en que no quería que le pasase como a sus compañeros del año pasado.

Después de una larga subida corriendo monte a través, Tobal, lleno de arañazos por las piernas y cansadísimo, llego al campamento base donde todos estaban colocados en varias “hogueras de campamento” estaban todas las tiendas colocadas cada una con su hoguera al lado y todo el mundo se estaba calentando en la hoguera, menos la del equipo verde, que como faltaban dos mochilas, la de Tobal y la de Tania, no habían podido montar la tienda por falta de palos y piquetas. Al llegar Tobal fue discretamente hacia donde estaba el equipo verde y se sentó como si no hubiese pasado nada, cogió el botiquín de la mochila de Mikel, curó sus heridas y se sentó con los otros dos chicos.
-¿Donde estabas? – decía Mikel preocupado por la cara que traía Tobal
- Emmm, ummh, por el bosque, me perdí buscando a Tania
-¿Y no la has encontrado? – preguntaba Mikel mientras Paul se iba con un grupo de chicas que se acercaban a hablar con él
-Mmmmm, no. – respondía cortante y asustado.
<<Muy bien, sigue así, como digas algo de donde esta Tania, ya sabes lo que ocurrirá>> Sonaba una voz en el pinganillo que llevaba Tobal en su oreja. Mientras Tobal volvía de estar con Tania, la mujer de los cabellos grises, si, aquella bruja le había recomendado no decir nada de donde estaba Tania porque si no acabarían con la vida de la familia de Tobal.
Tobal se levantó y se fue con la monitora, le dio el pinganillo siguiendo las instrucciones de la mujer de cabellos grises y le dijo que le dijera a la directora que no iba a seguir mas ordenes suyas, que estaba harto de traicionar a sus nuevos amigos, que quería dejar de ser el chivato, que quería que les dejaran en paz a él y a todos sus amigos. Una voz que había escuchado todo desde el otro lado del walkie-talkie de la monitora:
-Tu lo has querido. No vuelvas a tu hogar, porque ya no lo tienes.
Tobal empezó a patalear, a llorar, pero a pesar de eso siguió fuerte y corrió hacia la tienda de campaña que estaba ya montada y le dijo a Mikel al oído, <<Tania tiene problemas, nos vamos, desmontad la tienda, yo voy a por comida.>> Pasó el rato, Mikel y Paul incomprendidos habían desmontado la tienda y tenían todo listo, eran las 3:35am y Tobal no volvía ¿Qué había pasado?

Lucía se había dormido. Hugo estaba tumbado, con la mirada perdida en la cara de Lucía pensando, cogió la cabeza de Lucía y se la apoyo en su pecho para que estuviese mas cómoda y le estuvo acariciándole el pelo durante horas. La luz de la luna entraba entre las ramas de los árboles y acariciaba la cara de Lucía haciéndola aun más bonita a los ojos de Hugo que no podía parar de mirarla. De pronto Lucía se despertó, y nada mas levantar la cabeza un poco hacia arriba vio los ojos de Hugo mirando los suyos desde muy muy cerca, su cabeza seguía apoyada en el pecho del chico, de repente sintió como el corazón de Hugo se puso a latir muy muy rápido y muy fuerte, Lucía le sonrío con una mirada que a Hugo le inspiro mucha tranquilidad y se cogieron las manos sin dejar de mirarse. Se empezó a levantar aire, era un aire huracanado, y hacia mucho ruido, se oían las ramas de crujir y la piel de ambos se empezó a crispar del frío, fue cuando el mágico momento se interrumpió, Hugo se levantó, cogió la mochila le puso una sudadera suya a Lucía y le abrazó con fuerza.
-Tenemos que salir, ¡ahora! – decía Hugo con toda la razón por su parte, pero en la cabeza de Lucía estaba el mal presentimiento de que su amiga estaba en peligro.
-No, podemos, ¿Qué pasaría con Tania?
-Ella estará bien y lo sabes esta con Tobal, vámonos Lu, estará bien.
Lucía, al escuchar las palabras estará bien y Lu saliendo de su boca, pensó que sonaba demasiado convincente, por lo que asintió, le dio la mano y empezaron a andar hacia el árbol que seguía delante suyo.
-¿Sabes trepar? – Preguntaba Hugo viendo como Lucía subía el árbol – No sabía que las chicas como tu supieran hacer este tipo de cosas
-¿Las chicas como yo? ¿Qué quieres decir con eso? –Sonreía Lucía desde la parte de arriba del árbol
Hugo se empezó a reír y le contagió la risa, Lucía perdió la fuerza en las manos y se cayó del árbol encima de Hugo. Él le cogió por la cintura y la puso justo encima suyo, sus narices estaban juntas, Lucía oía la fuerte respiración de Hugo y Hugo la de Lucía, se podían oír sus latidos desde la otra punta del bosque. Lucía se estaba poniendo nerviosa, estaba paralizada, pero en un instante de iniciativa por parte de Hugo, sus bocas se fundieron en un apasionante beso, mariposas corrían por los estómagos de ambos, pero ninguno quiso pararlo, estaban tan a gusto que no pudieron pararlo hasta que Lucía se dio cuenta de que tenían que marcharse y se separo un poco de Hugo, pero este, le apretó aun más contra su pecho convirtiendo todo en un abrazo cargado de besos y de calor.

Tobal, no aparecía Mikel y Paul estaban listos pero no tenían comida, eran ya las 5 de la mañana todos dormían, decidieron salir a la búsqueda de Tania, miraron la trayectoria que había tomado Tobal para llegar, se colaron por algunas tiendas a coger 4 bocadillos para quitar el hambre y después con una linterna en la mano comenzaron a seguir las huellas de botas que el grupo había dejado por el camino, el grupo verde estaba desaparecido, ¿que pasaría ahora? Siguiendo las huellas, vieron las huellas de unas botas solitarias que seguían en otra dirección, pensaron que eran las de Tobal así que las siguieron. Al final lograron escuchar el río y las huellas de botas seguían hacia abajo pero no encontraban a nadie.
Paul estaba agotado, no habían intercambiado palabra entre los dos a pesar de ser mejores amigos, Mikel se sentó y comenzó una conversación.
-¿Qué coño está pasando aquí?
-No tengo ni idea, pero esta lleno de chicas guapas
-Tío solo piensas en eso, eres un gilipollas
-¿Por qué dices eso?, pensaba que estábamos juntos
-Lo estábamos, pero no se que coño te pasa en la cabeza, en esta semana te has vuelto un desconocido, pasas de la gente que te hace caso y de la que te quiere solo por tu pelo, haber si maduras
-No se porque me dices eso ahora, yo soy como soy siempre, como era en Barcelona, pero las cosas están cambiando, estamos creciendo, ambos, ya no es lo mismo, no es lo mismo que cuando jugábamos a la pelota en el parque hace dos años, tenemos 17 años y distintas ambiciones, desde el accidente ya nada es igual
-Pues entonces, sigue siendo un gilipollas, no me hables hasta que no te disculpes. Eres lo peor, dijimos que el accidente fue un accidente que no podíamos hacer nada para evitarlo.
-Te equivocas, podríamos haberle ayudado, pero el miedo pudo con nosotros y miranos donde estamos, lo tenemos merecido. – esta ultima respuesta de Paul hizo que su amigo se levantara y siguiera andando
No intercambiaron mas palabra en el camino hasta que a lo lejos vieron una persona tirada al lado del río.
-Es ella, corre Paul.
Paul sin decir nada sacó su botiquín y comenzaron a curarle, Mikel comenzó a tocar a Tania con mucho cuidado, estaba helada, le quito la ropa que tenía sucia y le puso uno de los monos de recambio que llevaba en la mochila. Mikel estaba asustado, pero Paul mas.
-Esta pasando otra vez, esta pasando otra vez, Mikel, por favor haz algo.
-Tranquilo, por favor Tania, respira, respira, respira por favor – estas palabras salían de la boca de Mikel con desesperación, Paul tomo iniciativa y se puso a hacerle el boca a boca, estaba muy mal por el frío y el hambre.
Tania no reaccionaba.
-¡RESPIRA TANIA NO ME JODAS! – gritaba Paul, las lágrimas salían de los ojos de ambos, al tercer intento Tania cogió una bocanada de aire.
Paul y Mikel se dieron un abrazo acompañado de un lo siento, Tania comenzó a tiritar, tenía los labios morados, en ayuda Mikel y Paul le pusieron todo tipo de capas de ropa encima para darle calor, y le abrazaban, Paul saco un bocadillo y empezó a darle de comer.
-Tranquilos, chicos, dejar de preocuparos, ¿soy mas fuerte de lo que pensabais o que? – y les sonrió en muestra de agradecimiento.

CAPITULO VI: Vámonos lejos, muy lejos

Tania volvía hacia el campamento, si, era duro despedirse de tu mejor amiga, pero si sabes que va a estar mejor… lo asumes.
Llegó justo a tiempo a la cabaña, entraron a recoger la ropa sucia, para que algún grupo la lavara al día siguiente, y si no estabas para entregarla, no te la lavaban y aunque Tania no hubiese corrido, había lavado los baños, y el traje olía a cloaca.
Cada vez que alguien entregaba un traje una chica decía << Pásalo bien hoy, y cuidado por el río, reúnete con los demás compañeros en la cabaña de los monitores>> La chica que recogía los trajes era joven, tendría unos 30 años o así, era bajita y regordeta, con un largo pelo negro y unas gafitas rojas, era bastante simpática comparada con los demás monitores, les dijo que se llamaba Azuara. Tania nada más entregar el traje fue a recoger a Tobal que por lo que parecía se había hecho muy amigo de Paul y Mikel, estaban haciendo bromas y riéndose, a Tania le gustó la idea porque ella no se iba a separar de Tobal en todo el tiempo que estuvieran allí dentro, y si podía tener a Paul cerca, todo sería mucho más bonito y fácil.
Llegó a donde estaban los tres chicos hablando, un poco fatigada.
- ¿Puedo unirme a la conversación?
- Claro que sí, ¿Has encontrado a Lucía o a Hugo?
- Emm… Si, bueno no
- En que quedamos Tania, sabes que nos puedes contar todo – Respondía Mikel simpático
- Bueno esta bien, os lo contare esta noche, justo después de cenar en el árbol de al lado de mi cabaña.
Fueron los cuatro juntos al lugar de encuentro y se quedaron quietos, mirando y escuchando las cosas que un monitor les decía.
<< No os separéis del grupo, salvo ningún concepto, vamos a ir río arriba, y hay concentraciones de culebras venenosas. Llevareis una mochila con dentro un botellín de agua, siete bocadillos, a excepción del equipo verde que solo tiene cuatro, y una tienda de campaña por grupo y por ultimo lo necesario para tratar picaduras de culebras o murciélagos escudriñados. Dormiréis en lo alto del río, no os aseguramos comodidad y regresaréis por la mañana del día siguiente. Gracias por atenderme ahora nuestra enfermera os enseñara primeros auxilios sobre como tratar las picaduras/mordeduras.>>
Subiendo, Tobal observaba lo bien que le quedaba a Tania el uniforme recogido para no sudar demasiado estaban todos cansados del deporte de la mañana, pero pensaban que bueno, al menos no tenían que limpiarle a la bruja
Tania coqueteaba con Paul y Mikel hablaba con Tobal y un par de chicos para no sentirse aislado Tania buscaba la manera apropiada de decirle a Paul lo de Lucia y Hugo pero la monitora tenía pinta de tener micrófonos hasta en los árboles que subían al lado del río. Paul pasaba de Tania, mientras esta hacía posturitas o cualquier cosa él solo hacia que preocuparse por el mismo, por no despeinarse, por no sudar y por dónde estaba Lucía…
- Pues esta con... Hugo - dijo medio susurrando
- ¿Y qué hace con el cretino ese?
- Shhhhhhhhhhhhhh ¡¡No hables tan alto!!!!
- ¿Vale pero que hacen?
- Se han escapado
-¿COOOOOOOOOOMO?
-SHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH -dijo Tania tapándole la boca como pudo - ¡Cállate cretino!
- ¡A mi no me llames así enana!
- Tú acabas de llamárselo a Hugo
Los dos se miraron con indiferencia pero a Tania acabó de notársele en la mirada lo que le encantaba hacerlo cabrear. A Paul le gustaba eso, y por eso mismo pasó de Tania.
Tania al ver que Paul se fue hacia delante a hablar con otras chicas casi se muere de la rabia, cuando de repente Tobal se acercó por detrás:
- Bú! - le dijo cerca de la oreja
-JOD... - dijo tapándose la boca enseguida. - ¡Qué susto!
- ¿Qué le acabas de contar a Paul? - pregunto con mirada burlona
- Lo que os iba a contar esta noche, - Tania comenzó a contárselo a Tobal en tono despacio, y este no se sobresaltó, solo que después este añadió:
- Creo que Hugo no es de confianza... es muy raro lo que está pasando con la profesora esa diabólica y su amabilidad hacia él.
- No creo que sea de desconfianza, ya averiguaremos el porqué de ese comportamiento - añadió Tania cortando el tema porque de repente la monitora se había vuelto a mirar a los alumnos, con cara de asesina. La monitora miró a todos los alumnos y añadió:
- Por favor silencio
Después de dos largas horas cuesta arriba de senderismo, todos los chicos estaban cansados, algunos más, otros menos... Paul el que más, así que decidió tomarse la libertad de sentarse en el momento que quiso, cuando sonó en ese mismo momento en que apoyo su trasero en el suelo un aullido de dolor.
- ¿Qué te pasa? - gritó la monitora
-  Me ha picado algo - dijo medio llorando
- Una culebra... joder... en el culo... - Dijo la monitora
Todos los alumnos se comenzaron a reír bajito, si, Paul iba a perder su dignidad dejando que la monitora le chupase el culo en público en breves instantes...
Como Tania había prestado atención a la clase de picaduras, vio que lo que Paul tenia en el culo no era un mordisco, ni mucho menos una picadura, era una marca de ortiga, Tania aviso corriendo a la monitora y esta dijo por lo bajo, <<Ya lo sabía niñata estúpida, pero quería proceder en el culo de este chico>>
- ¡Pauuuuul! Te esta engañando - gritaba Tania detrás de la mujer
La mujer la cogió y se la llevó detrás de un árbol
- ¿Como te atreves a contradecirme? - Los ojos de la mujer se encendieron de ira y le metió un bofetón en toda la cara, a Tania le dolió tanto que se puso a llorar, pero nadie la oyó. La mujer siguió pegándole y dándole patadas dejándole magulladuras por todo el cuerpo, mientras todas las chicas prestaban atención a Paul y todos los chicos se reían del hecho de que Paul le gustara a una monitora hasta el punto de que esta engañara a todos los alumnos para chuparle el culo. Hasta que Tania no se cayó al suelo con un gemido, la mujer no paró, la dejó ahí tirada como un trapo sucio.

En el otro extremo del bosque Lucía se levanto con un grito de dolor, le dolía todo el cuerpo. Miró a su alrededor, aun no entendía lo que estaba pasando estaba sola, tumbada en medio del bosque y con ropa... normal. Por detrás sonó algo, como un crujir de ramas, Lucía se incorporo rápidamente asustada, << ¿Tania? >> Preguntó. Pero no obtuvo respuesta. Por el lado contrario apareció alguien, que le saludó con cara sonriente.
- Buenos días, tardes… - dijo solamente
- Buenos días, ¿Qué está pasando?
- Ya hemos llegado, este es el árbol que deja pasar al otro lado y escapar...
- Tania, ¿Donde esta? Le esta pasando algo malo, lo noto.
- Shh... Descansa
Esas palabras salían tan dulces de la boca del chico... Toda la magia se vio interrumpida por el crujido de una rama justo detrás de los dos jóvenes. Hugo investigo la zona, alguien se acercaba, había que esconderse. Hugo cogió a Lucía rápidamente y la metió detrás de unos matorrales, el único problema era que no cabían los dos, el hueco era demasiado pequeño, así que se apoyó encima de ella, sin hacerla daño, Lucía se ruborizo, y el también. Hugo, se aparto un poco para no hacerla sentir incomoda, miró a través del seto y vio un hombre de negro que investigaba la zona. El hombre cogió un walkie-talkie y dijo << No están los chicos en esta zona. >> Al acabar la frase, una voz que no sabemos que decía hizo que el hombre siguiera buscando.
- Me dijo que me olvidarían, me darían por muerta… - Dijo Lucía en un susurro que casi ni Hugo pudo escucharla, Lucía empezó a llorar, se sentía agobiada, Hugo se tiro encima de ella, el hombre se acercaba. El chico empezó a susurrarle al oído.
- Tranquila, estoy aquí contigo, relájate o nos pillará, si nos ve, quédate tirada en el suelo, solo me verá a mi. A ti te han olvidado, pero a mi… – No había acabado de decir las palabras y el hombre apareció por arriba, le tiró del pelo, ya que Hugo lo tenía un poco largo. Emitió un grito de dolor. << Hugo…>> Dijo Lucía muy muy bajito, el chico intento taparla por todos los medios, Lucía se metió debajo de unos arbustos y entonces, cuando Hugo supo que ella estaba a salvo, se levantó.
- ¿Qué hacía escondido?
- Voy al entierro de mi madre
- ¿Quién le ha dado permiso?
- Déjemelo a mi y retírese – Sonó una tercera voz desde el walkie-talkie. El hombre se echó un paso para atrás y le cedió el walkie-talkie a Hugo.
- ¿Quién le ha dado permiso?
- Ya no me importa que me de permiso o no, necesito verla una última vez – La voz de Hugo sonaba fría e impasible
- Está bien, si logra sobrevivir en un mundo solo, totalmente solo, váyase. Adiós.
El hombre le arrancó el walkie-talkie de las manos, se dio la vuelta, y se fue metiéndose por el bosque. Hugo dio un suspiro de alivio y se tiro al suelo de rodillas, comenzó a llorar, el agobio podía con él, Lucía se levantó y corriendo fue a abrazarle
- No te he sido del todo sincero – comentaba entre lágrimas
- Verás mi madre ha muerto, pero no fue tal y como te dije, mira, pertenezco a una familia…dolorosa – Al contarle todo esto, se le quebraba la voz. – Nací un 12 de Agosto, en una casa de esas que están llenas de putas y de droga, nada agraciado la verdad, mi madre aun no sabe quien es mi padre, bueno sabía. Por supuesto era drogadicta murió, pero no por una enfermedad grave, supongo que de sobredosis. – Rompió a llorar, no podía parar, Lucía le estrecho entre sus brazos aun con más fuerza. – Que asco de vida – dijo para terminar su confesión -
- Vámonos lejos Hugo, muy lejos… - Añadió Lucía olvidándosele el presentimiento de su amiga.

Tobal se asomó tras el árbol vió a Tania tumbada en el suelo, con bultos y sangre por la nariz y rasgaduras por los costados, entonces se dio cuenta… Corrió a ayudarla, la levanto todo lo despacio que pudo y la miró a los ojos mientras le limpiaba la sangre de la nariz, esta se echó a llorar en sus brazos.
     -Vámonos Lejos, muy lejos Tobal… - añadió sollozando.

CAPITULO V: No es un adiós, es un hasta luego


De repente sonó una música de los años 80. Era para despertar a todos los chicos que estaban dormidos en sus cabañas. Eran las 6:30am. No había apenas sol y todo el mundo se había acostado tarde. Tania se levanto de un salto, muy activa dispuesta a despertar a su mejor amiga que dormía justo a su lado, fue corriendo a tirarse encima de ella, pero Lucía no estaba allí, de pronto Tania empezó a correr a buscarla y a avisar a Tobal, que parecía responder muy bien a todo lo que ocurría y a Tania le inspiraba mucha confianza. Fue a la cabaña de Tobal y justo antes de entrar gritando, se paró en seco y recordó que su amiga se fue al río la noche pasada a relajarse, por lo que decidió ir a buscarla. Yendo hacía el río un hombre alto le paro y le dijo:
- Bella dama, ¿a donde se cree usted que va? – El hombre le trataba con sumo respeto y casi sin que Tania se girara, dedujo que este tendría unos cuantos años, como para tratar a una chica de esa manera, de usted. – Tiene ahora su clase de gimnasia matinal, ¿Por qué corre hacia el río no ves que allí están a estas horas los murciélagos escudriñados, que muerden y te hacen agonizar hasta que mueres?
Era un hombre alto, con bigotes grisáceos de unos sesenta y pico años, ojos marrones verdosos y unos pies muy muy grandes, sus voz era calida, a Tania le recordaba a su abuelo, ya que tenia una vocecilla que le decía, << Tania deja que te cuente historias>> De pronto Tania se acordó de los murciélagos esos, ¿Cómo QUE MURCIELAGOS? Su amiga Lucía debía de seguir sola en el río, ¿¡Como se protegería!?, pero ella no podía hacer nada, sin nada que decir, el anciano toco un silbato y 3 guardias vinieron a buscar a la chica, se la llevaron a un cuarto, la sentaron en una silla enfrente de una mesa en la que había alguien.
A las 7:15 empezaban los ejercicios matinales, todo el mundo estaba en el campo de fútbol del campamento que constaba de dos palos que hacian de porteria en un lado y dos conos que hacían de portería en el otro, el campo no tenía limites ni nada y el suelo era césped mezclado con ortigas, no estaban divididos por grupos, simplemente estaban puestos en un circulo calentando, pero rápidamente Tobal se dio cuenta de la ausencia de Tania, por lo tanto busco a Lucía, al ver que tambien faltaba empezó a preocuparse.
Tobal decidió dejar de preocuparse. Llego un hombre, era el mismo hombre que cogió a Tania por sorpresa llegando al río, pero no tenía un color de ojos marron verdoso, ahora lo tenía completamente verde, pero no un verde disimulado, tenia un verde intenso, pistacho. Se presentó:
- Buenos días, me llamo Rodolfo, tengo 65 años y me gusta la montaña, ya que nos hemos presentado, os preguntareis porque os hacemos hacer ejercicios por la mañana. Pues bien, la señora Field, quiere un campamento de gente que sirva para algo, y si vosotros no estáis lo suficientemente capacitados para hacer las cosas que ella os exija, no le valéis para nada, por lo tanto os tenéis que poner fuertes para poder hacer mejor vuestras tareas y complacer a nuestra señora.
Todos estaban totalmente callados, y por detrás una voz, que a todos les resultaba conocida y les resultaba estremecedora dijo:
- Gracias Sr. Rodolfo, puede descansar, ahora pasemos lista:
Marina Aguilar, Sandra Aguirre, Sara Antelle, Carlos Arcadio, Lucía Arcei – Mientras todos los anteriores a esta chica habían respondido con una vocecilla, presente, ella, no respondía - ¿Lucía Arcei? ¿Dónde esta, esta chica? ¿Lucía Arcei? ¿Lucía?
- Tal vez se este duchando – respondió Tobal con una voz tímida.
- Bueno pues si es así, continuaremos, pero que sepáis que le caerá…- Y se detuvo rápidamente – Carlos Arruga…
¿Que le caerá? Se preguntaba Tobal en silencio.
-… Hugo González. – Y nadie respondió. A Tobal le dio mucha pena que nadie se había dado cuenta de su ausencia. – Bueno este es una buena excepción, podéis dejarle sin hacer los ejercicios por ahora. – A Tobal, como a todos les dio mala impresión esa frase, ¿Desde cuando la señora de los cabellos grises era amable con alguien? Seguro que estaban compinchados, por eso salía a fuera de la cabaña por las noches, esa era la razón, se llevaba algo entre manos con la directora del campamento. La mujer prosiguió con la lista, cuando llegó al nombre de Tania Sancho…- De esta ya nos hemos ocupado, ha sido una chica muy rebelde. – Y Tobal volvió a pensar, ¿Así que no estaban juntas? Pobrecillas.
Una vez hubo terminado de pasar lista, se fue sin decir nada y el profesor de gimnasia, Rodolfo, prosiguió.
- Ya que os habéis quedado fríos, os propongo una cosa, poneros a correr hasta que yo diga parar, recordad esto, estáis sentenciaditos a muerte.
Ahora Tobal se había montado una historia propia en su cabeza:
La mujer esa era la madre de Hugo, habían raptado a su princesa, Tania, ¿debía protegerla donde la tendrían? Seguro que por las noches iba a fuera a planear con su madre un plan malvado, para raptar uno a uno a los residentes del campamento y matarlos. Pero dios mío eso no tiene sentido, dacia su sentido común.

Las 10:20 mientras todos los chicos hacían deporte, dos chicos dormían placidamente a las orillas del río. Uno de ellos se despertó empapado de sudor y llorando, era Hugo, había soñado que su madre moría o algo parecido y una chica que no conocía apenas de nada le había intentado consolar.  Entonces Hugo vio a su lado la cara mas dulce que había conocido, era la de Lucía, pero el solamente dijo << Es ella. Ella me consolaba. ¿Será verdad? ¿Ha muerto? ¡Oh no! Ha muerto. >> Hugo echó a correr desesperadamente y se metió por una especie de bosque que había dentro del campamento. Con el ruido de las zancadas de Hugo, Lucía se había despertado y se había puesto a seguirle, pero aun yendo a atletismo, el corría mas que ella y lo había perdido de vista nada mas entrar al bosquecillo, se sentía perdida y desorientada, ella le había seguido a el, pero no sabía volver al campamento.
A Hugo se le abalanzaron un grupo de bichos a la cabeza empezaron a morderle, pero su rabia era mucho mas grande, y pudo escapar de allí, Lucía no tuvo tanta suerte, y fue mordida en la mano y en la pierna derecha, no tenían buena pinta, se sentó en una roca y vio como el borde de los mordisco se ponían negros poco a poco y Lucía empezó a gritar de dolor.
Hugo estaba a unos 30 metros de distancia de Lucía, pero no se veían, estaba llorando, recordando a su madre, a su padre, Hugo, había perdido a su madre, si, pero se sentía agobiado porque no le había contado toda la verdad a Lucía, de repente escucho los gritos, sonaban con una agonía inmensa, le dolían los tímpanos de semejante grito. No sabía quien era, pero se lo imaginaba. Corrió hacia la dirección en la que se oían los gritos. No la encontraba por ninguna parte, las lágrimas le rodaban por las mejillas, ¿Por qué la habría dejado sola?

Tania estaba cantando una canción junto con una señora, era una nana de bebe, Tania llevaba 4 horas o por ahí encerrada en los baños, a oscuras y le estaban haciendo limpiarlos, sin manos, solo podía usar los pies y la cabeza, estaba medio llorando, había perdido la noción del tiempo, ¿Porqué le hacían esto? ¿Porqué a ella? Además la mujer no paraba de repetir la misma frase todo el tiempo << Limpias para que no haya suciedad y no vuelvas a intentar escaparte, recuerda esto. En este baño ya no hay gérmenes, ni excrementos de ratón, porque tu has limpiado, Bieeeen>> parecía que la mujer intentaba hacerse la graciosa para que no hubiera tensión, pero a Tania no le hacía ni pizca de gracia. Entró la directora, la cogió del pelo y le hizo mirar hacia arriba, le miro directamente a los ojos, tenía unos ojos, que daban pavor.
- ¿Sabes porque estas aquí no?
- Sí – Dijo indecisa
- No podemos dejar que nadie haga eso, se lo podrían decir a alguien y os vendrían a recoger, y no queremos eso, porque sino ¿Quién va a limpiar  mi precioso campamento?
- No lo haré nunca mas – dijo Tania con dos lagrimones que le caían por las mejillas del dolor que la mujer estaba provocando en ella.
- Bien, reúnete con tus compañeros y haz como si nada hubiera pasado, olvida todo esto, si no cometes ningún error, estarás bien, sino… - E hizo un gesto con la mano como si se cortara el cuello. Le cortó las cuerdas que le ataban las manos y llamó a unos guardias para que la llevaran a su cabaña.
La chica andaba, cansada ya de revolverse, ella no había intentado escaparse, solo intentaba buscar a su amiga, su mejor amiga, por cierto ¿Cómo estaría ella ahora?

Tobal estaba ya cansado de correr, no habían parado, eran las 11, estaba sediento, de pronto cayó de bruces al suelo, el profesor corrió hacia él le mojó la cara con agua le dio un sorbo para beber y le dijo, << Sigue corriendo>> Tobal juraría que el hombre no se lo había dicho hablando, se lo había dicho de otra manera, pero fue el “Sigue corriendo” más frío y que mas miedo le dio de toda su vida, un poco mejor ya, se puso a correr. A las 11:30 el hombre grito, sonó como un pitido de militar, todos se pararon inmediatamente.
- Lo habéis hecho bastante bien para ser el primer día que corréis – A Tobal le sorprendió una cosa en la cara de aquel hombre, tenía los ojos marrones, rozando el negro -  Ir a vuestras cabañas, coger una muda limpia e id a las duchas, a las duchas se entra por grupos, primero el rojo, luego el verde, tercero el rosa, cuarto el blanco, quinto el azul, sexto el naranja y séptimo y último amarillo. Gracias y hasta mañana, estirar mientras los otros grupos se bañan, os irá bien.
Tobal estaba cansado se fue a la cabaña y se sorprendió al ver que había una jarra con agua y 7 vasos, uno para cada chico de la habitación, cogió un vaso y empezó a beber, la sed no se le saciaba, no estaba acostumbrado a estas cosas, siempre se caía al suelo redondo cuando hacía las pruebas de educación física y era correr media hora sin parar. Cuando fueron hacia las duchas por grupos, Tania iba medio llorando, era una chica muy bocazas y al mínimo secreto que tenía se lo contaba a alguien, siempre que le inspirara confianza, pero si lo contaba a lo mejor la pillaban y quien sabe, le daba miedo pensar lo que podría pasar, por eso, el retenerlo dentro le sentaba tan mal. Tobal fue corriendo hacia ella.
- ¡Tania! ¿Dónde has estado? Me tenías preocupado, un momento, ¿Estas llorando? ¿Qué te han hecho?
- Nada, nada, no es nada, solo que echo de menos mi casa, mi familia, todas esas cosas, pero ya se me va a pasar, ya lo verás, tranquilo. ¿Se sabe algo de Lu?
- No, no ha venido a la clase de gimnasia matinal, ni Hugo tampoco, ese chico es extraño, creo que esta aliado con la directora o algo porque la directora le ha defendido cuando ha faltado a la clase de gimnasia.

Lucía se estaba retorciendo de dolor en el suelo. Cuando llegó él. Las unicas palabras que salieron por la boca de Lucía fueron “Ayúdame por favor” y se quedo inconsciente.
- ¡No, no, no! No te puedes morir – Decía el chico desesperado – Abre los ojos Lucía, ¡Ábrelos por favor! – Su voz se volvía cada vez más un susurro, tenía miedo, miedo de perder a otra persona. Miedo de que se muriera por su culpa. El chico recordó que el anterior año, para irse de excursión con el mismo campamento, les enseñaron como librarse de la picadura de un murciélago escudriñado y de una serpiente venenosa, tenia que coger agua, un bol y un trapo. Como trapo, rompió su camiseta y le hizo un torniquete en la pierna y otro en la mano para que no se extendiera el veneno, decidió que el bol no le hacia falta porque era para tirar el agua con veneno y que no se murieran las plantas de alrededor, pero en ese momento le daba igual. Corrió al río con Lucía encima, ¿Quién lo diría? Lucía en medio de un bosque con un chico guapo, que le estaba intentando salvar la vida.
Llegaron al río, el joven la metió en el agua, y con todas sus fuerzas y una caña le cortó un poco de piel para que saliera el liquido de la herida, salió un liquidillo verde, asqueroso, el chico para quitárselo, empezó a absorberlo y a tirarlo enjuagándose con agua, cuando empezó a salir sangre normal de la pierna, pasó a hacer lo mismo con la mano. Y cuando salio sangre de esta, el corte era tan pequeño, que el de la pierna se había cerrado, presionó un rato en la mano para cortar la sangre y esta dejo de sangrar. Lucía se despertó debilitada. El chico le abrazo muy muy fuerte, ha estado cerca, dijo solamente.

Cuando Tania terminó de ducharse, fue a la cabaña, dejo la muda sucia y se dispuso a volver al río, pero justo antes de salir por la puerta la mujer de los cabellos grises entro por la puerta y le dijo:
- Tu amiga no aparece, ¿Dónde esta? Si a la hora de comer no ha regresado, la olvidaremos y tu también lo harás. Su expediente… será quemado, informaremos a su familia de que ha muerto, nadie puede sobrevivir en un bosque sin comida ni agua. – La mujer aparentaba estar totalmente fría, ningún músculo de su cara parecía inmutarse.
Tania asintió con la cabeza y se sentó en la cama, tenía ganas de echarse a llorar, pero no podía porque sabía que su amiga estaba bien, tenía un vínculo tan fuerte con ella que sabía si estaba mal o bien en todo momento, cosas que todas las mejores amigas deben de entender.
La mujer salió de la cabaña. Tania corrió hacia el río tan rápido como pudo, esta vez si que llego, vio a su amiga tendida en el césped y a Hugo curándola con mucho cariño. Tania arqueó una ceja y empezó a gritar como una loca.
- ¿Cómo se te ocurre? ¿Qué narices? ¿Me han hecho limpiar un baño con los dientes, mientras tu estabas con un chico guapo? ¿Pero como se puede ser tan...? ¡LISTA! Enhorabuena cariño, puedes escaparte con este chico, la directora me ha dicho que si a la hora de comer no has vuelto, se olvidaran de ti.
- Pero no se puede escapar sola, moriría sin comida ni agua.
- Tu te irás con ella, no se que decía la mujer de ti, pero te estaba defendiendo en todo momento.
- No me pienso ir sin ti – Decía una vocecilla débil apoyada en el pecho de Hugo
- Claro que lo harás, escúchame tienes la oportunidad de salir de esta jungla, de este infierno, no voy a dejar que te quedes, yo os encontraré otro día, como voy a dejarte sola tonta. Pero no puedo dejar aquí a Tobal, ni a Paúl, ni a Rosa. Quedaros escondidos, intentare coger algo de comida para vosotros, luego os la traigo.
De fondo sonaba la voz de la mujer con acento extraño <<¡¡A COMERGHH!!>>.
- Adiós Tania – Decía Hugo con una media sonrisa en la cara
- ¿Puedes dejarme un momento con ella? – Respondía Tania un poco triste.
- Claro – Decía el chico levantándose – Pero cuidado, esta débil.
Cuando el chico se hubo ido ya Tania empezó a hablarle a su amiga.
- Lu, no te preocupes por mí. ¿Te acuerdas cuando te fuiste de vacaciones a  Cádiz y yo me quedé en Zaragoza? Aguantamos tres días, largos, pero tres días sin vernos, pues esto es más o menos lo mismo, debes concentrarte en escapar y en aguantar, intentaré recuperar tu ropa y la del chico este… ¿Cómo se llama?
- Hugo, pero no quiero irme sin ti, es un adiós muy largo.
- No, es un hasta luego.
Tania le dio un beso de despedida a su amiga. Y hablo un poco con Hugo.
- Trátala bien, o te mataré – decía Tania con una sonrisilla.
- Descuida, lo haré.
Tania se dio media vuelta y corrió hacia el comedor. Pasaron 2 horas o así hasta que la chica volvió, Hugo estaba muy hambriento y Lucía yacía en el suelo muy débil.
Tania volvió con la ropa de gala de Lucía una ropa interior para cambiarla y la ropa mas bonita que había encontrado en su maleta, a Hugo le trajo lo primero que vio, dos pantalones unos calzoncillos y dos camisetas.
- ¿Qué has traído de comer? – dijo Hugo impaciente, había que tener en cuenta que no había desayunado.
Tania sacó de una mochila unas galletas, una natilla, dos platos de plástico, una botella de agua, unas salchichas Frankfurt, leche condensada en bote y en unas fiambreras restos de comida del primer día.
- ¿De donde has sacado todo esto? – Decía Hugo maravillado
- Me metí en la despensa y lo he cogido todo de ahí, ahora largaros que vamos a hacer por la tarde un reconocimiento por el río, me he enterado que si subes un poco mas el bosque, hay un tramo que esta sin vallar por que hay un árbol, si trepas el árbol un poco, se pasa sin problemas al otro lado. Por cierto, también he cogido unas tiritas, betadine, alcohol y un poco de algodón. Así podrás curarla mejor.
- Gracias de veras, nos quedaremos fuera de la verja dos días, para esperaros, si vemos que no salís, nos iremos hacia el norte, para Francia.
- Me tengo que ir, dale un beso a Lu de mi parte, y no dejes que vuelva salvo ningún concepto. ¡Adiós! – Y Tania regresó corriendo hacia el campamento.
Hugo le curó bien las heridas a Lucía, con mucha delicadeza para que ella no despertara y se diera la vuelta para ir al campamento. Cuando hubo terminado, se comió un trozo de pescado que había en la fiambrera y un trago de leche condensada, para recuperar fuerzas. Se cargó la mochila en el pecho y a la chica se la llevó a corderetas a través del bosque.

Capitulo IV: Reunidos


Una vez llegaron las 4 de la tarde algunos equipos habían acabado sus tareas, otros no, Rosa Calmer, era una chica del equipo blanco, 15 años, rubita, muy blanquita de piel, tímida y con unos ojos que cambiaban entre miel y verde dependiendo del tiempo que hiciese. Tenía unos rizos que le llegaban casi por la cintura y la típica cara de “esta niña es ejemplar”. Guardó una de las listas que habían mandado echar al caldero junto con la leña que cortaba el grupo rojo, pero se quedó con una que le llamó especialmente la atención, aunque como no había echo ningún amigo no sabía a quién recurrir. Entró a la cabaña número 4 y vio a 5 chicas de las 6 que compartían con ella. Estaban todas exaltadas… ¡se habían llevado sus pertenencias del cuarto! Rosa se asustó y se dirigió a preguntarle a otra que estaba hablando con otra chica pelirroja que parecía ser la más espabiladilla de la cabaña.
-          ¿Qué ha pasado? – dijo mirando claramente a Lucía
-          No lo sabemos, solo sabemos que se lo han llevado todo… ni como ni nada, aunque supongo que mientras hacíamos las tareas. A nosotras que nos ha tocado quitar el moho de los tejados sentimos algo pero no sabíamos qué hacían…
-          Vaya… - dijo con voz tímida y la mirada perdida hacia su cama en la que había dejado su mochila aparcada y solo quedaba su segunda muda/uniforme horrible del campamento.
-          Me llamo Lucía, y esta es mi amiga Tania.-dijo tendiéndole la mano y su amistad.
-          Yo soy Rosa
Mientras tanto se oyó una voz, una voz desde fuera, parecía de otra mujer mayor, pero esta tenía un acento un tanto mas extraño, no pronunciaba bien las R pero no parecía el >gjre< de un francés. Parecía que anunciaba la hora de comer.
-          ¡MENOS MAL! A las 4 de la tarde! – anunció Tania en voz alta y prosiguió- Luego pienso aclarar este malentendido de maletas. ¿vamos Lu?
-          ¿Te vienes Rosa? –ofreció Lucia
-          Claro… Gracias
La comida no estaba mal, pero se notaba la falta de práctica, las patatas fritas salieron blandas y con formas demasiado irregulares y los filetes empanados crudos por dentro.
Al salir del comedor todos los chicos se dirigían al mismo lugar, el despacho de la directora.
            -¡SILENCIO!, Vuestras cosas os serán devueltas el día de salida del campamento, Pensamos que nada os hará falta, la ropa os la hemos dado y los aparatos electrónicos aquí están prohibidos terminantemente. No hay mas que hablar.- La bruja de pelo blanco cerró de un portazo sin dar más explicaciones y ellos ante la puerta pensando qué podía estar pasando por la mente de esa mujer perversa.
            -Creo que … quizás podríamos investigar que está pasando con esa mujer y este campamento… - sonó una vocecilla tímida entre la multitud
Era Rosa, Lucía la miró extrañada y con cara de preguntas, esa chica tenía algo, y todos se habían dado cuenta.
-          ¿Tienes algo Rosa? – Preguntó
-          Sí… a nuestro grupo nos toco ordenar y tirar unos papeles que habían en el desván pertenecientes a diferentes alumnos que habían estado en este campamento. Hay siempre una foto de antes y una de después del campamento, algunas están tachadas y tienen escrituras, el único problema es que están escritas en Alemán…
-          Yo se algo de alemán… -Carraspeó Tobal, si me lo dejáis puedo descifrarlo…
-          ¿¡QUE ESTARG PASANDO AQUÍ!? – Sonó una voz horrenda al fondo
Era la misma voz de la mujer que sonó anunciando la hora de comer
-          Nada! - Contestó Paul con su aire de chulerío característico – esperábamos que nos explicasen el porqué del intrusismo que ha habido en nuestras cabañas y el secuestro de nuestras cosas pero parece que nadie nos quiere dar una respuesta.
-          ¡EXACTO, FUERGA DE AQUÍ! – vociferó casi escupiendo
En el patio decidieron que quizás era mejor hablar de esto cuando nadie les pudiese oír así que llegaron al acuerdo que le darían a Tobal lo que Rosa había conseguido y en las cabañas pensar soluciones de qué hacer, las apuntaran en un papel y las fueran pasando hasta reunirse a la hora de comer y pensar la más acertada.
Todas las cabañas pensaban soluciones, Tobal asustado porque lo que estaba traduciendo no le inspiraba ninguna confianza, todavía no cerraba bien del todo pero lo que estaba viendo no le gustaba. Todos llegaban a la misma solución… ESCAPAR DE AHÍ, pero no podían, las maneras eran muy complicadas, siempre estaban vigilados y no habían rincones por los que huir… Lucía se agobió y decidió salir a tomar el aire.
-          ¿¡A DÓNDE TE CREES QUE VAS?! ¡NO NOS DEJAN SALIR!- gritó Tania
-          Me da igual, estoy agobiada, es más, dudo que haya alguien despierto ahora, voy al río
-          ¡Yo te lo advertí Lu! – se oyó una voz casi lejana ya
Estaba oscuro, hacía incluso frío, pero a ella no le importó, solo pensaba en irse de allí, y no podía, eso la agobiaba, de cerca se escuchaba ya el susurro de los árboles con el agua del río, y vio una sombra sentada en la orilla que la asustó un poco, aunque no tenía pinta de ser ninguno de los profesores, así que se acercó más, hasta pudo distinguir que era Hugo, y le escuchó sollozar, así que se apresuró a acercarse a él.
-          ¿Hugo? – dijo algo indecisa
-          Emm.. hola aam eres tu Lucía! – dijo llevándose apresuradamente las mangas a la cara.
-          ¿Qué te pasa..?
-          Pues nada ¿y a ti?
-          ¿Cómo que nada? ¡No he visto a nadie llorar así desde que a mi hermano se le murió el hámster! – dijo para intentar tranquilizar la situación – estaban muy unidos
 Hugo esbozo una sonrisita, pero no tardaron en convertirse en lagrimas de nuevo, entonces le abrazó, Lucía se sintió llena, pensó que quizás no debería sentir esa alegría dentro ya que esta persona se notaba que estaba destrozada, por eso se sintió egoísta y cruel, pero no podía dejar de pensar en que le encantaba estar rodeada de sus brazos…
-          La directora vino a mi cabaña… bueno mas bien la cosa comenzó hace como dos meses, mi madre se puso muy enferma y trataron por todos los medios operaciones pruebas, la consiguieron estabilizar un poco pero nada… hace dos semanas dijeron que la única manera era que le hicieran las pruebas en el extranjero, por eso estoy en este campamento…
Lucía le observaba con atención mientras él hablaba, aunque no podía perder de vista esos ojos azules grisaceos que bajo la luz de la luna parecían blancos…
- Entonces cuando yo me fui mi padre y mi madre se fueron… hoy la directora, hace como media hora me ha dicho que murió durante el viaje… y… - no pudo terminar, Lucía le abrazó y se tumbaron juntos en la orilla del río, no sabemos quién se durmió primero, pero ahí horas y horas hasta que los dos se quedaron dormidos.

CAPITULO III: En el campamento…


Llegaron al bungalow, contaban 42 personas en el campamento, por lo que había  7 bungalows, 3 para chicas, 3 para chicos y uno para los monitores, a ellas les había tocado el número 4 estaba pegado a un robusto árbol que tenia unas ramas muy fuertes y al que se podía subir fácilmente. Se metieron a las cabañas obedeciendo las instrucciones de la mujer del megáfono. Mas que bungalows eran unas casuchas, parecían mas pequeñas por dentro, estaba equipadas con 7 camas con 3 mantas cada una, sin sabanas y la almohada era igual que una roca. Al lado de cada cama había una especie de cómoda gris metálica en la que metieron sus cosas. Tania que era tan positiva no le daba importancia a las incomodidades y pensó que así luego estaría mas cómoda en su casa de Zaragoza, pero Lucía estaba muerta de miedo, no se podía imaginar una noche en aquel lugar, cada vez que el viento chocaba contra la cabaña, esta crujía como si fuera a salir volando.
El campamento era pobre, en el hall principal habían siete colores en el suelo, naranja, amarillo, verde, rojo, rosa, azul, y blanco y al lado un tablón pequeño en el que había una lista con los pertenecientes a cada grupo, no eran los mismos grupos que los de las cabañas, pero sin embargo a ellas dos les había tocado juntas en el equipo verde, tuvieron la suerte de estar, con un chico un poquito feo pero majísimo que se llamaba Cristóbal Gant, era descendiente de un multimillonario Irlandés no le gustaba su nombre y les hacia llamarle Tobal.
Les toco también con los dos amigos Barcelonenses, que se llamaban Paul  Isierte y Mikel Sans. Y los otros dos componentes del grupo eran una chica muy muy pija llamada Samara y era del sur, era de Murcia, pero no aguanto mucho, nada mas ver el moho hizo llamar a su padre a través de una PDA (un tanto extraño ya que no había cobertura en aquel lugar) y le vinieron a buscar inmediatamente en un helicóptero, sino no hubiera podido salir de allí porque como bien dijo la mujer del megáfono, era imposible salir de allí hasta que no pasara el mes de campamento.
El otro componente del grupo era Hugo un chico alto, con cierto atractivo para Lucía, castaño de ojos azules con cara de niño para tener 17 años y muy reservado para sus asuntos privados, siempre que Lucía intentaba entablar una conversación con él, le respondía con monosílabos o con algún chiste sin sentido. Tal vez esos aires de misterioso era lo que a Lucía le atraía de él, no estaba locamente enamorada porque apenas le conocía pero si que sentía una atracción inexplicable hacía él.
Cuando todos los grupos estuvieron colocados en sus respectivamente, apareció una mujer con los labios rojos y los cabellos grises, no debía tener más de 52 años pero aparentaba 90. Tenía una verruga en la frente, a la que nadie podía mirar. La mujer que parecía la directora del campamento les dijo:
<<Queridos esclavos, vuestros padres os han apuntado a este campamento con el fin de hacer de vosotros gente, y no escoria. Se os asignará a cada grupo un papel con una serie de trabajos que realizareis todos los días, para mí. Pasarlo bien queridos.>>
¿¿¡¡TRABAJOS!!?? ¿Para esa mujer? Pensó Lucía sin decir nada mientras todos sus compañeros ahogaban un grito de desesperación. Por su cabeza ahora también rondaba el hecho de que su madre no le podía hacer eso, no hacia nada en casa, pero tanto como llevarla al infierno, no era para tanto.
La mujer de los cabellos grises se giro antes de irse y les dijo:
<< Si todo hacéis bien, os premiaré con una travesía por el monte- todos estallaron en gritos de alegría pero la mujer prosiguió- la única condición es que solo parareis para dormir y comer, el demás tiempo iréis por el monte con dos guardaespaldas y os la tendréis que ingeniar con la comida que os repartiremos por grupos.>>
Los monitores empezaron a mandar tareas por grupos y les hizo a cada uno ponerse un uniforme el cual era del color de su grupo, les dieron dos, bastante feos y de tallas grandes, para tener una muda con la que cambiarse.
Al grupo azul le tocó cortar un césped de la parte trasera del campamento, el césped podría tener kilómetros cuadrados de longitud, y al ser verano, harían como 38 grados, a esto sumándole que los uniformes eran de algodón.
Al grupo naranja le tocó sembrar árboles en un recinto cerrado que había, también bastante amplio en el que creían que querían montar un camping.
Al grupo amarillo le tocó cocinar, cocinar para 42 personas, con una cocina que no estaba en condiciones, cortar patatas pelar freír… todo un riesgo que cualquier padre prohíbe a sus hijos hasta casi la mayoría de edad.
El verde (el de Lucía y Tania) les tocó subirse encima de las cabañas a quitarles el moho de los tejados
El rojo recibió el cargo de cortar leña suficiente para cargarse un bosque entero, este era personal para la caldera de la señorita bruja de pelo blanco que había aparecido por allí dirigiéndoseles como “queridos esclavos”.
El rosa se encargaba de limpiar todos los wcs del campamento, solo decir que de uno de ellos salió una rana por dentro de las cañerías, así que imaginaos la de CAL y INFECCIONES que podían tener ahí.
Por último al blanco le tocó la tarea más fácil que fue revisar las listas de alumnos que había dentro del campamento ese año y tirar las antiguas listas, las cuales estaban escritas en ruso o un idioma de estos, y al lado de los alumnos habían una foto de los mismos de cuando entraban y otra de cuando salían, y algunas de las últimas, estaban tachadas en rojo.

Capitulo II: La llegada inesperada


Las 9:00 AM, ese autobús allí esperando, madres llorando, hijos emocionados; Lucía divisó a Tania en el Ford Fiesta viejo de su padre, ella no quería ir allí con ese coche “destartalado para ella” pero el padre insistió en llevarla. Salió del coche refunfuñada lo más rápido que pudo y Lucía fue a recibirla con su madre. La madre y el padre de Lucía y Tania respectivamente tuvieron un romance adolescente, por eso ahora no tenían mucho roce ni tampoco se llevaban de lo que se dice demasiado bien así que la situación fue algo tensa para ambos.
La ayudante del chófer fue llamando a los chicos por orden de lista, la cual tenía apuntada, y el autobús partió. El viaje se hizo largo pero Tania y Lucía se dedicaron a escuchar sus canciones favoritas, esas que las identificaban como amigas y las que les recordaban a los romances de una y otra, ambas sabían todo la una de la otra. Por fin el autobús llegó a una pequeña granjita, había como 4 autobuses más de diferentes destinos.
Tania sacó su neceser del bolsito y se dedico a retocarse mientras Lucia la miraba con atisbo y una sonrisilla, y salió de las primeras del autobús.
Entraron a la granja muy entusiasmadas las dos, había chicos y chicas de todas partes de España. Tania como buena mujer que era, empezó a poner notas de los chicos que iban bajando de los distintos autobuses, estaban casi todos “buenísimos”, pero de pronto bajó él, un chico rubio y alto de unos ojazos verdes, Tania se quedó pasmadísima mirándole diciendo 10, 10,10.
El chico bajaba pensando solo en su imagen en si triunfaría o no en ese mes de campamento, a Lucia ya le había caído como una patada en el culo nada mas bajar, pero por la mirada de su amiga, a Tania le había encantado, sin embargo el chico tenia detrás a otro que le decía que no se preocupara por esas cosas, que no venían a ligar, sino a pasárselo bien, pero el rubio le contradecía. El acompañante parecía ser su mejor amigo, un chico alto también, un poco menos y con el pelo totalmente negro, y unos ojos que inspiraban confianza. Tenía unos ojos verdes como el césped en un día de lluvia y grandes, era moreno, por eso Lucia dedujo que venia de una ciudad costera, y en efecto, el autobús del que bajaban provenía de Barcelona.
Lucía al entrar por la puerta se le cambió la cara, los estupendos bungalows que salían en los folletos estaban completamente viejos, llenos de moho por  las paredes y no parecía nada acogedora. Por un lado estaba la zona de los chicos, por otro la de las chicas, pero todos se reunían enfrente de un tablado de madera que había nada más entrar. Apareció de la nada una monitora con cara de bruja y un micrófono que intentando poner cara amable que decía:
-"Queridos Residentes del Campamento Silsanzu, tenéis asignado un bungalow para cada 7 personas, hemos intentado que los de la misma ciudad caigan juntos para que no resulte demasiado incómodo, de todas formas, solo estaréis allí para dormir, las listas están puestas en los tablones que se encuentran junto a la verja de entrada, las normas principales son hacer caso a los monitores, y que a las 11 de la noche todo el mundo se encuentre en sus bungalows respectivos y sin formar escándalo. Muchas Gracias, tenéis dos horas para deshacer las maletas y nos encontraremos todos en el patio principal. No intentéis salir de aquí pues las puertas están electrificadas y cerradas hasta el día de salida. Feliz Estancia."
-Tíaaaaaaaaaaaaaa!! Vamos a ver las listas, como no caiga contigo me mueroooooooo!!! - Replicó Tania cogiendo a Lucía del brazo y corriendo hacia los tablones con ella a rastras.
Lucía estaba blanca en su mente solo retumbaban las palabras "Puertas electrificadas..." eso no le inspiraba ninguna confianza en el lugar y menos los bungalows que estaba viendo... ahora solo quería que el mes, pasara lo antes posible…
-"Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!! Vamos juntas!!”
Lucía hizo el amago de sonreír ante la alegría de que al menos no se encontraría tan sola.
Tania se dio cuenta de que su amiga tenía la mirada perdida, pero no le pregunto nada acerca de sus pensamientos, y siguió entusiasmada como si nada. En la mente de Lucía también rondaba otro pensamiento, le ocurría algo, no le pasaba muy a menudo, pero de vez en cuando intuía cosas, para bien o para mal, pero las intuía, esta vez nada bueno se le pasaba por la cabeza, pero viendo a su amiga tan contenta la siguió con la misma sonrisa forzada hacia las cabañas.

Capitulo I: Preparativos


- ¡Lucía!- Gritaba una madre cabreada porque su hija no se ha levantado todavía – Mañana te vas de campamentos y aun no has hecho nada.
Lucía Arcei miró el reloj, las 9, ella pensó que era demasiado pronto, pero su madre tenia razón, había que hacerlo, tenia que levantarse y hacer las maletas. Ella era un poco vaga, en los estudios hacia lo justo para aprobar. Se solía levantar a la 1 de la tarde, por lo que las 9 eran demasiado pronto para ella. Esta chica no destacaba por encima de las demás chicas, no es que no fuera guapa, que en verdad si lo era, lo que pasaba era que no se hacia destacar, le gustaba pasar desapercibida y no llamar la atención delante de la gente, con sus amigas si que era muy atrevida y movida pero de cara al público, no. Tenía un pelo castaño con un corte de flequillo a la altura de los ojos y el resto lo llevaba por la altura del pecho, justo por encima del mismo, se lo planchaba casi todos los días y por eso no le crecía, pero ella se refugiaba en una teoría propia para llevar la contraria a su padre. “A mi si que me crece el pelo pero como yo también crezco a lo alto, el pelo parece estar siempre a la misma altura.”
Esta teoría que a todos les parecía absurda, a ella le servia para no coger una estúpida depresión adolescente.
Lo que mas destacaba en toda su cara era dos ojazos marrones que casi rozaban el flequillo y cuatro pecas marrones justo encima del labio, colocadas en una fila que parecía estar hecha a propósito.
Era de constitución espiga, es decir, alta y delgada, medía 1.76 metros.
De repente sonó el móvil, con una música característica que indicaba que su mejor amiga Tania Sancho estaba al otro lado del teléfono, como  toda adolescente, corrió a responder.
- ¿Digamelón?- dijo Lucía sabiendo que era Tania la que estaba al otro lado.
- Tengo tantísimas cosas que hacer hoy… Encima mi madre me esta explotando maña, aun no he empezado la maleta y ¡Nos vamos mañana! – Respondía Tania al otro lado del teléfono con cierto entusiasmo y sin saludar, como siempre hacía, parecía una manía lo de Tania, nunca saludaba a nadie ni tampoco se despedía, decía que así todo era más fácil y no se perdía el tiempo saludándose y despidiéndose y así iba directa al tema.
- Yo tampoco he empezado si quieres quedamos y nos ayudamos mutuamente a ver que nos llevamos porque no tengo ni idea de que llevarme – Respondía la otra chica un tanto desesperada.
-Vale primero vente tú a mi casa y luego voy yo.
Y eso hicieron, Lucía desayunó rápidamente un vaso de leche y una galleta príncipe y se vistió con una ropa muy básica como siempre, llevaba una camiseta básica de tirantes del primark azul y unos vaqueros cortos del bershka, zapatos, unas nike normales y corrientes. Para abrigarse un poco del cierzo que hacia ese día 30 de junio en Zaragoza, se puso una camisa de blanco a cuadros rojos y azules. Y sin decir nada abrió la puerta y se fue a la calle. Cogió el autobús número 42 para lograr ir más rápido ya que el tranvía no pasaba por casa de su amiga y fue hasta Vía Universitas. Como eran tan amigas y estaban todo el tiempo juntas, había plena confianza entre ellas y tenían una llave escondida debajo de una maceta para que Lucía entrara a casa de Tania siempre que quisiera. Una vez dentro de la casa, Tania salió agobiadísima de su cuarto a darle un abrazo como diciendo “¡Gracias a dios que has llegado!” y sin decir ninguna palabra fueron las dos hacia su cuarto. La casa era mediana, no era ni muy grande ni muy pequeña, al fondo del pasillo había un salón que daba a un parking, estaba decorado al gusto de la madre, es decir moderno. Justo al lado de este estaba la cocina decorada por su padre, un tanto más clásica que el salón y esta daba a una terraza de ensueño, decorada verdaderamente bonita, hasta tenia una cascada con un jardín en un parterre lleno de plantas de varios colores, en el centro había una mesa con dos sillas y unas velas, esa era la parte bonita y luego simplemente estaba la otra parte, donde todos los días había ropa tendida y estaban acumulados dos mil chismes de la hermana pequeña de Tania. Lo siguiente eran las habitaciones cada una decorada al estilo del propietario, la de Tania era de color rosa y blanco la cama a la derecha de la puerta, al lado una cómoda en la que guardaba cosas de no mucho valor enfrente de esta estaba el armario, lleno de cosas elegantes, como Tania y al lado de este una mesa de estudio, Tania no necesitaba más porque pasaba casi todo el tiempo en la calle. Tania era pelirroja teñida, un color cobre, el pelo, corto, recién cortado en el baño de su casa, antes de que Lucía entrara por la puerta lo tenia por el culo y de repente se lo había cortado por los hombros, necesitaba un cambio de estilo decía ella. Ojos bastante pequeños y marrones pero se los maquillaba tanto que llegaban a parecer grandes. Llevaba un pearcing en la nariz, y era delgada pero bajita, no media mas de 1.60 metros, no practicaba ningún deporte al revés que Lucía que practicaba el atletismo y un montón de actividades extraescolares porque aunque era una vaga quería ser actriz y como su madre decía una y otra vez, “no haciendo nada, no serás nada”,  las dos chicas eran totalmente distintas, dos chicas de 16 años que no tenían nada en común, la una era tímida la otra no, etc., etc.
Una vez terminada la maleta de Tania, en la que se había llevado 4 pantalones largos, 9 camisetas de tirantes, 3 camisetas de manga larga, un forro polar, un abrigo de nieve, 6 camisetas de manga corta, un vestido y unas cuñas muy elegantes para la fiesta del ultimo día, ropa interior y 4 pares de zapatos (Las botas de montaña, las deportivas rosas Reebok, las victorias rosa fucsia y unas manoletinas grises muy básicas para su estilo.)
Y eso era básicamente su maleta aparte del bikini, la toalla, el neceser y por supuesto, el maquillaje, Tania no salía nunca de casa sin su maquillaje. Entonces volvieron a coger el 42 y se fueron hacia La plaza San Francisco donde Lucía vivía en un piso con un enorme jardín comunitario sin piscina, al final del pasillo también estaba el salón, decorado con un sofá de cuero, un ordenador al fondo y una tele de plasma enfrente del sofá puesta encima de un mueble de madera.
En toda la parte de la derecha estaban las 4 habitaciones, una para su madre y su padre, otra par su hermana pequeña con una cama debajo por si su hermano mayor venia a dormir, al lado la habitación de Lucia decorada con un estilo de Londres en gris, blanco y rojo, y por último la habitación de su hermana de 10 años. La cocina era blanca y verde y allí habitaba su perro, Rally y con ella dormía su gato Gus.
Se metieron inmediatamente en el cuarto de Lucía para hacer su maleta, se llevó el mismo número de ropa que Tania, pero de distinto estilo y en vez de unas cuñas, acomplejada por su altura, se llevó unas sandalias negras a juego con su falda de tubo negra y su camiseta básica blanca. Este conjunto haría el papel de Gala en el último día del campamento. No se llevó maquillaje, por lo demás sus neceseres eran muy parecidos: Cepillo, cepillo de dientes, champú, mascarilla, gomas de pelo, plancha, que aunque no hubiera electricidad durante el campamento, quien sabe, el último día a lo mejor si que la conectaban…
Se contaron aventuras ocurridas los últimos 20 días que aun no les habían dado tiempo a contarse durante el resto de la tarde; Tania estuvo saliendo con Miguel, el moreno al que veían jugar al fútbol todas las tardes, a Lucía le dio un vuelco el corazón, a ella también le parecía muy mono y esperaba que por primera vez se fijaran antes en ella que en su amiga, pero era su mejor amiga no se iban a pelear por un chico, así que no dijo nada de sus sentimientos, pero lo habían dejado, le comunico Tania más tarde, el verano era muy largo y ellos no se verían casi. Un romance de una semana. Lucía no tenia nada que contar salvo rayadas con otra amiga suya a causa de los celos, hipocresía, falsedades… ADOLESCENCIA.
Y así se acabo el día, contando anécdotas de la vida.
Tania se fue a su casa a las 10 de la noche después de haber cenado con la familia Arcei, un huevo frito con salchichas y un trozo de chorizo frito, la cena era simple pero estaba buenisima.
Al llegar a su casa, a las 11 menos veinticinco, se fue directamente a dormir porque al dia siguiente se levantaba a las 7:30am. Para irse de campamentos a las 9:00am.